…y Danzamos y Creamos y Reímos…

…y fluyó la energía, en familia y con Gelen Serrano. Todavía estamos recordando la sesión del viernes. Qué ganas teníamos de poder participar, y por fin… ¡lo hicimos! El viernes pasado estuvimos en el taller de Danza en Familia de Gelen Serrano en el Ecocentro El Roble. Llegamos unos minutines tarde, como siempre, por el aparcamiento, porque la verdad, en esta ocasión peques y mayores estábamos listos a la hora prevista. Como bienvenida nos encontramos la sonrisa de Gelen, así que ya nada más entrar al local, nos sentimos muy a gusto. Conocimos al resto de familias, el espacio, nos descalzamos, nos pusimos la pegatina con nuestro nombre y… tachan tachan ¡a disfrutar!

Danza en familia

Foto tomada por Guille Ruiz Mantilla en otra sesión de Danza en Familia

Gelen nos fue poniendo música y proponiendo diferentes juegos y dinámicas. Agarrados de la mano, moviéndonos como la música nos invitara, jugando al espejo imitando el movimiento de los demás. Por un momento nos dimos una vuelta por la selva, y los cuerpos de los papás y mamás se convirtieron en árboles y arbustos, por los que nuestros pequeños monitos tenían que trepar, si no querían que la feroz GelenTigresa los capturara. Yo me convertí en arbusto, y Oliver trepaba, y decíamamá no puedo”, venga, un empujoncito en el culete, y para arriba, que viene la feroz GelenTigresa. ¿Qué más hicimos?… Ah sí, los mayores también nos convertimos en cuevas. Y los nenes eran hormiguitas, y tenían que entrar en las grandes cuevas. ¡Qué divertido!

Bueno, bueno… y nos entró hambre. ¡Claro! Con las prisas, casi no habíamos merendado, y Gelen nos propuso hacer una pizza. ¡Gran idea! Primero amasamos a nuestros peques, masajito, cosquillitas… y después, cada uno fue convirtiendo a su peque en la más deliciosa pizza que jamás se haya cocinado. A Oliver le pusimos tomatito, queso, aceitunas, La Gelenjamón, y champiñón, que a él no le gusta, pero a mí sí, y ¡como era mi pizza!… Y el papi se cocinó a Ángel a la hawaiana, porque le gusta mucho echar piña a la pizza. ¿Y mi Elsa? Pues por allí andaba, bueno, andar, andar, no… es una forma de hablar, por allí gateaba… miraba, chupaba la botella, se acercaba a otros niños, se comía la pegatina con el nombre de papá, pero a su aire… Ella danzaba, y también creaba, y también reía… y disfrutó.

Por cierto, antes de que se me olvide, conocí a un mami que se confiesa fiel seguidora de ¡Hala qué chulo!. Se llama Elena y también tiene un blog que se llama La mamá de Sergio. Me encantó conocerte y charlar un ratito y a tu peque. ¡Cuánta energía! La de Sergio y la de los otros niños participantes. Es un gusto verles reír, disfrutar, moverse, interactuar con sus papis, estrujarse,… Las dinámicas continuaban y el calorcín iba in crescendo, así que nos fuimos a hidratar un poquito. Porque los juegos y el movimiento no habían acabado. Ahora los grandes teníamos que crear un parque de atracciones con nuestros cuerpos, para que los pequeños se subieran y los disfrutaran. El papichulo y yo nos inventamos una especie de catapulta humana; otras mamis crearon una máquina de cosquillas, en otros daban vueltas…, y así fueron probando otras formas de divertirse, en contacto con el cuerpo, el grande con el pequeño, y al revés…

Y la música no cesaba, ni el movimiento, ni las risas, ni el juego…

EcocentroAhora Gelen nos empezó a repartir periódicos, que si el rey abdica, decía un titular; Ángel leía todo lo del mundial de Brasil,… Pero, que no son para leer… Que son para convertirlo en gotas de lluvia. ¡Hala! a coger hojas de periódico y a tirarlas por lo alto, ¡hasta el todo! como dice Oliver ¡Cuánta energía! Y llovía, y volvía a llover… caían hojas de periódico, y otra vez para arriba… Y los niños quedaban bajo las hojas. ¡Qué risa! ¡Y los tapábamos! Y ellos volvían a salir. Y venga, más hojas de periódico… Divertidísimo y energía a raudales. Lo repetiremos, quizá en celebración próxima con niños en casa… No voy a dar más pistas. Y unos fulares nos ayudaron a bajar el ritmo, a cogerlos entre los dos, a levantarlos y fabricar aire “como cuando hacemos la cama”, a acariciarnos, a moverlos, a enrollarlos

Y llegó el final. ¡Qué divertido! Nos encantó a todos, a los papás, a las mamás, a los peques… Nos dio energía, alegría, movimiento, conexión con nosotros y nuestros hijos, risas a mansalva, cosquillas a tutiplén, contacto, mucho contacto… y sobre todo energía de la buena.

Esta actividad fue de despedida por este curso escolar. Después volverá, seguro. Ya os informaremos de todo lo que nos enteremos. De todas maneras, niños y niñas, papás y mamás, si seguís ¡Hala qué chulo! ya sabéis que la gran Gelen Serrano está los sábados y domingos en La Malhablada (calle Meléndez, 27) en la programación infantil con Un viaje alrededor. Así que, corred la voz… porque no podremos danzar en familia, de momento, pero sí verla en acción.

7 Comments

  1. Elena -  9 junio, 2014 - 08:10

    Hola, esto es un comentario.
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    • halaquechulo -  9 junio, 2014 - 16:58

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