Ni guau ni miau

Ya sabéis que me encantan los libros que transmiten valores. Esos en los que además de quedarte atrapado en la historia, también cuentan con un trasfondo con el que los peques se van quedando. Quizá ahora no lo lleguen a entender del todo, pero… un día todo se ordenará en sus cabecitas y recobrará todo su sentido. Así que, no sabéis bien cuánto disfruto compartiendo este tipo de lecturas en familia. Vamos sembrando pequeñas semillas en forma de pensamientos y recuerdos con historias bonitas y repletas de valores. Ahora las disfrutamos y en su momento florecerán en forma de aprendizajes.

Y esta vez os traemos una de esas historias. Nos ha resultado tierna y muy entretenida. Se llama Ni guau ni miau, y la hemos conocido de la mano de Boolino.

"Ni guau ni miau" a tres bandas

Somos lo que somos, no lo que parecemos ser

Fabio es un perro. Tiene todo lo que un perro tiene, normalmente. Pero lo sorprendente de esta historia es que no le gusta nada de nada lo que le suele gustar al resto de perros del mundo. Un perro con apariencia de perro, debería ladrar, debería ir a por el palito, debería mover la colita… Pero Fabio es un perro diferente. No hace nada de eso. Sigue siendo un perro, ¡claro que sí! pero no se comporta como la mayoría de los perros. Esta idea nos ha dado mucho juego. Como es un perro, pues debería hacer cosas de perros, ¿no? Pues, claramente no. En casa nos ha servido para para entender las diferencias y la diversidad. Y para darnos cuenta de que lo que importa es que somos lo que somos, no lo que parecemos SER.

Somos seres únicos. Ver con normalidad lo que nos hace diferentes a cada uno, y no etiquetar a priori por el hecho de ser o de parecer algo. Ha sido muy sencillo poner a los peques este ejemplo que se nos ha dado en casa. Y lo han entendido a la perfección. Tiene que ver con las diferencias entre los niños y las niñas. A Elsa y a Oliver les encanta pintarse las uñas. Y si me lo piden, se las pinto a los dos. Parece que lo normal es que las niñas-chicas-mujeres sean las que nos pintemos las uñas, ¿verdad? Aunque en esto de las cosas propias de niños y las cosas propias de niñas hay mucho camino adelantado, todavía queda mucho por conseguir. Me gusta romper con estos estereotipos, con eso que se espera que hagan las niñas, o los niños, sólo por eso, por su género. Como con Fabio. Su familia esperaba que hiciera cosas de perros. Y así todos los días le incitaban a que las hiciera. ¡Pero no había manera!

Y si Oliver quiere pintarse las uñas, y con ello no dañamos a nadie, ni faltamos el respeto a terceras personas, pues se las pinto ¿por qué no? Sí que es verdad, que le suelo anticipar la realidad con mensajes del tipo “Mira Oliver normalmente las uñas se las suelen pintar las chicas, y verás a más chicas con las uñas pintadas que a chicos. Pero eso no significa que tú no puedas pintarte las uñas”. Confieso que quizá sea una forma de sobreprotección por mi parte, el hecho de anticiparle  que es posible que oiga algún comentario del tipo “Oliver se pinta las uñas, Oliver es una chica…” o cosas así. Ahí es donde aprovechamos para trabajar la seguridad en sí mismo, cuando le pregunto “¿tú que eres chico o chica, cómo te sientes chico o chica?”. Él lo tiene claro. Oliver es un chico, que se siente chico, pero al que le gusta pintarse las uñas. Es Oliver. Lo bueno de todo esto es que él tenga claro quién es él, y que tenga seguridad en su SER, de este modo creo que ciertos comentarios (que los habrá) no le harán daño. Como a Fabio. Es un perro al que le gusta hacer cosas de gatos. Es Fabio.

"Ni guau ni miau" de NubeOcho Ediciones

Un perro al que le gustan las cosas de gatos

Fabio es un perro diferente. Y un día, Max (su dueño) se da cuenta que su amiguito desaparece todas las noches de casa. Así que decide seguirle. Es ahí como, atónito se da cuenta de que la manera en que Fabio se siente a gusto, y en su esencia es haciendo cosas más propias de gatos, como afilarse las uñas, trepar por las cañerías, perseguir ratones… Pero Fabio sigue siendo un perro, sigue siendo él, Fabio, un perro al que le gusta hacer cosas de gatos.

Una historia divertida, sorprendente y a la vez tierna, que nos ayuda a apreciar nuestras propias cualidades, esas que nos identifican y también a entender la diversidad y las diferencias, ésas que nos hacen SERES ÚNICOS.

Una pata mitad de gato y mitad de perro

Las emociones de Fabio en las ilustraciones

Las ilustraciones han ayudado mucho a los peques a entender la historia y sobre todo a captar cómo se sienten cada uno, sobre todo Fabio y Max. Pasamos de un Fabio tristón cuando vive con su familia, esa familia que espera que haga cosas de perros… A un Fabio en su salsa cuando cada noche disfruta con sus amigos los gatos, haciendo cosas de gatos.

Y un Fabio feliz cuando Max, tras conocer sus gustos, le ofrece un plato rebosante de leche. Su cara cambió radicalmente y vemos cómo se sintió entendido y aceptado por los suyos, sobre todo por Max.

¡Por fin! piensa Fabio cuando Max le entiende

Nos chifla su portada

El formato del libro en sí, ya nos llama la atención. Es grande (250 x 290 mm.) y su tapa es dura. Y la portada es una pasada. Veréis en las fotos el juego que nos ha dado. Los peques se la iban poniendo delante de su cara como si de una máscara se tratara. En la portada aparece una figura mitad perro mitad gato. Y en la contraportada se incluye una pata, mitad perruna, mitad gatuna. ¡Nos ha encantado este photocall improvisado!

“Ni guau ni miau” en datos

¡Descubre más!Título | Ni guau ni miau
Texto | Blanca Lacasa
Ilusraciones | Gómez
Editorial | NubeOcho
Edad | De 3 a 6 años
Precio | 14,90€
ISBN | 9788494541520
Número de páginas | 40
Formato | Tapa dura

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