Merienda en El ritmo de las Mariposas, primera Madre de Día en Salamanca

Merienda ElRitmo delasMariposas¡Es un gusto tener un sitio así en Salamanca! El sábado pasado, 7 de junio, aceptamos la invitación que nos hizo Eva Melchor en Facebook. Nos proponía una rica merienda en su casita de Cabrerizos para conocer su proyecto de Mamá de Día, el primero en Salamanca. Se llama El Ritmo de las Mariposas. En España ya existe una Red de Madres de Día que reúne a más de 25 iniciativas repartidas por todo el país. Pero en Salamanca es el primero, ojalá que no el último. Pero ¿qué se entiende por mamá de día? Las madres de día son educadoras profesionales que proceden de diferentes disciplinas como pueden ser la pedagogía, la psicología, la educación infantil…  y que ofrecen en su propio hogar un servicio de atención y cuidado al menor de tres años en grupos muy reducidos (3-4 niños) y en un ambiente familiar. Serán sólo 3 niños si alguno de ellos es menor de 12 meses. En el resto de casos pueden coincidir cuatro peques. Os podéis imaginar todo lo bueno que ya aporta. Más dedicación, más tiempo, atención individualizada, un ambiente más relajado,… Todo son ventajas en esta manera de plantear la educación infantil.

Salita de El Ritmo de las Mariposas

Y además, si os acercáis a El Ritmo de las Mariposas, comprobaréis que dan ganas de quedarse a vivir allí. Es una casita de pueblo situada en Cabrerizos (a 4 kilómetros de Salamanca) reformada, acondicionada y equipada para recibir a estos pequeños privilegiados a partir de septiembre. Las imágenes de la casita desprenden una calidez y un encanto sin igual. Me hubiera gustado que Ángel también lo conociera. Pero el sábado pasado tenía el cumple de su amiga Carla y no pudo acompañarnos. Oliver y Elsa sí que lo disfrutaron. Elsa llegó dormidita, la llevábamos en el carrito, pero para darnos una vuelta por las instalaciones con más comodidad me la pasé a la Emei. Y tan a gusto. Ali, una amiga común de Eva y nuestra, nos hizo de guía.

Primero visitamos el interior de la casa: la salita donde los peques pueden jugar tan a gusto, la habitación de las cunitas, los baños, la cocina… Todo cuidado con mucho detalle, con personalidad y sobre todo, con mucho mimo. La casita es sencillamente entrañable, cómoda, y con una firme invitación a ser vivida y compartida por sus pequeños grandes huéspedes.

Y después salimos fuera. El tiempo acompañaba a disfrutar del espacio que rodea la casita. Conocimos a Timbal y Vera, los dos perros de Eva que además han sido adiestrados para que peques y animales puedan disfrutar los unos de los otros. Pasamos por el arenero, donde un grupo de niños hundía sus deditos en la arena, preparando comiditas, llenando cubos… Nos dimos una vuelta por el huerto. ¡Ummmm qué gusto! ¡Y qué rico! Un huertito donde cultivar tus hortalizas y verduras favoritas y hacerte ensaladitas, gazpachos, barbacoas,… por allí vimos plantas de tomates, calabazas, judías,…

La Furgollina de El Ritmo de las MariposasY la gran sorpresa, vimos una furgoneta convertida en gallinero, la furgollina. ¿No os parece genial? Al parecer, no podían sacar el vehículo del terrenito, así que, algunas mentes creativas y curiosas se pusieron a pensar y… ¡voilá! Reinventaron la furgoneta: la pintaron, le pusieron una pequeña alambrada, y una ayudita para que las gallinas pudieran entrar y salir, y listo. Así que otra de las actividades que los pequeños podrán disfrutar es recoger los huevos de estas amigas. ¡Ah! y dos conejitos, que viven al otro lado de la furgollina.

En el transcurso de nuestro paseo nos encontramos con algunas personas conocidas. Nos encantó volver a coincidir de nuevo y poder charlar un ratito. Una de ellas es Maura de Espacio Psicología Yoga. ¿Os acordáis? Elsa y yo estuvimos allí de concierto. Y también conocimos personalmente a Loreto Cibanal de Maternando y Red Madre. Así que, si la visita ya por sí misma mereció la pena, todavía más si coincides con gente tan maja y que se dedica a facilitar la vida al resto de personas. Un placer.

¿Dónde se habrá metido el ratón?

¿Dónde se habrá metido el ratón?

Y seguimos nuestro paseo. Y Elsa se despertó. También quería investigar el lugar y encontrarse con las mariposas. Por allí había amigos de Eva que fueron a darle su apoyo y abrigo, familias con niños interesados en el proyecto, otras mamás de día que quisieron acompañar a Eva en esta “puesta de largo”… Los niños jugaban a sus anchas, había triciclos, escalaban hasta los árboles frutales que salpicaban el campito, se balanceaban en los columpios que colgaban de los árboles, se lanzaban por un peculiar tobogán customizado aprovechando un gran escalón, escribían y dibujaban en la gran pared de pizarra,… Oliver probó  con las tizas a dejar su firma, intentó subir al árbol, se columpió, se subió al patinete… disfrutó y jugó sin parar. ¡Ah! y merendamos cosas ricas, ricas. Había todo tipo de repostería casera, de esa hecha con amor, con tiempo y con muchas ganas de gustar. Y limonada, y té, y muchas, muchas frutas.

El Principito visitando a las mariposas

El Principito visitando a las mariposas

Llenamos nuestra “babiga”, como dice Oliver, y también nuestro espíritu y nuestro alma. Además de que cada pequeño genio pudiera plasmar sus ideas en la pizarra, también había otras creaciones, paredes que se convertían en lienzos y que decoraban el espacio haciendo imaginar y soñar a todo aquel que las veía.

Y así, poco a poco, fue terminando esta delicia de visita. Hablamos un ratito con Eva, y nos contó algunos detalles prácticos de su funcionamiento, tales como horarios, precios, rutinas, y demás. Y también nos habló de lo que va a ocupar la mayor parte del tiempo de estos niños: JU-GAR. ¿No es genial? Respetando el ritmo y el interés de cada uno en un clima de afecto, cercanía, respeto, cariño, seguridad y confianza, y además rodeado de un entorno natural que favorece el desarrollo y el aprendizaje de una manera armónica. ¡Nos encanta El Ritmo de las Mariposas! Le deseamos mucha suerte a Eva en esta aventura que es emprender. Algo tan bonito, diferente, respetuoso, alegre… tiene que salir bien. Por cierto, ¿sabéis una cosa? Como Elsa iba dormida cuando llegamos, la llevaba tapadita con una muselina de bambú decorada con mariposas rosas, que dejamos olvidada. ¡Qué curioso! Unas mariposas que se quedan en El Ritmo de las Mariposas… Me encantan estas señales que te da la vida.

 

4 Comments

  1. Patricia -  12 junio, 2014 - 10:25

    Hola, esto es un comentario.
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    • halaquechulo -  12 junio, 2014 - 10:31

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